que manifiesta el alma

a mis pies, la bestia que atiende al llamado de las puertas del Hades
está para mi protección y a la vez, cómo confiar mi vida a esta criatura inferior, traicionera, en tanto visceral-intestinal… paradójico este juicio viniendo de un animal racional, la peor de todas las especies.
De la montaña más alta a mi diestra, pero siempre bajo el sol, las notas de un himno blasfemo resuenan a mi hombro opuesto, voces apagadas casi por completo de un mundo hereje.
Más allá de toda esa tierra pútrida, en las montañas más bellas que un hombre pudiese contemplar, el conocimiento, ordenado aleatoriamente
para que quien disponga de su saber, lo haga de manera tal que nunca una persona sea la misma que otra, diferenciándose en el orden de apropiación de las ideas.
Un satélite que brilla, refleja la luz, pero hay quienes dicen que tiene su luz propia alimentada por la contemplación del humano sobre estos arcanos.
En lo más hondo, iluminada sólo parcialmente, desperdicios caídos bajo el régimen del Mayor J.Daniels y su ejército AA.
Este es mi universo, sentado en mi trono terrenal, pero inmerso en otro mundo, simultáneo, verde que como un simbionte se fusiona con mis manos; esa es una de las bocas…
luego un túnel que se vuelve ínfimo, imposible a la vista, pero muy brilloso podríamos imaginar. Los colores de los túneles, de los más variados;
donde las ideas comparten el color se mezclan y generan uno nuevo o bien se imprime uno solo, el del más fuerte.
Hay otro sol, más grande, más alto…pero no por eso más fiable, tiene su contra cara, la noche que deja colar por sus límites, la soledad de un universo lleno de nada.
Hay una luz, al fondo, es de temer, hasta Sigfrido lo haría… cubierta por llamas, se dice, cuentan los poetas, que el más dulce y violento de los placeres se lleva a cabo allí,
uno entra solo, pero de repente, un otro se nos opone, ese otro nos pelea a muerte el placer, en una lucha que termina por unirnos, las pasiones sobre exaltadas de la feroz lucha se ven apagadas en una paradoja…es la muerte ese momento, pero es la muerte consciente, es a lo mayor que puede aspirar un humano.
La muerte en vida se da mutuamente, sino es otra cosa, una mera droga que nada tiene que ver con la Verdad.
No me gustan las repeticiones, por eso hay una sola vida.

Humphry Osmond Art by Vesa Peltonen

*93, 93/93*


 

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