Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros

Un bebe de porcelana es dejado caer. Su alma, que se desprende de los trozos de cerámica rota, crece y se desarrolla hasta convertirse en un infante. Empieza entonces a jugar y a juntar las piezas, tratando de reunirlas en su forma original. Pronto se dará cuenta que no puede devolverle su estado natural. Entonces ensamblará otra figura. La que mas le guste, por ejemplo un hornero de porcelana; frágil pero hermoso, porque es único. El alma se refugiara en la porcelana una vez mas.
La vida hará creer al alma que el hornero es real y puede volar, que puede despegar sus alitas y surcar los aires. Pero una vez más, se repite la imagen de los trozos de porcelana en cámara lenta, algunos desparramados en el piso, otros por los aires, inmóviles en la oscuridad como la imagen de una foto.

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