El alfajor

Es solo un… ¿qué tiene de malo? Sería un crimen sin víctimas realmente. Pensalo así, cuando vas a comprar cigarrillos siempre te queda debiendo un peso, preferís dejarle ese peso a tener que cargar la fastidiosa moneda o comer caramelos derretidos. Y como venís fumando últimamente, te debe el equivalente a por lo menos 3, seguiría siendo injusto incluso para vos. Dale, agarralo, no está mirando. No te das cuenta que ni a él le importa, prácticamente te lo está pidiendo, “llevatelo de una vez”. Si te da pudor, corré. No te va a seguir. Tiene que dar la vuelta a toda la estantería de golosinas, para cuando salió de ese laberinto tipo Willy Wonka, vos por lo menos deberías estar a mitad de cuadra, de vuelta, como venís fumando no creo que llegues a la esquina tan rápido. No importa, no va a salir a correrte. Son 20 miserables pesos ¿El policía de la esquina? Le importa menos que a nadie ¿Acaso no ves lo ridículo de la situación? Te atrapa, te zamarrea y hasta capaz te cachiporrea, cuando se da cuenta de que todo el alboroto era por un… Y del otro lado de la cuadra todos sabemos lo que pasa, dónde se esconde el verdadero criminal, el de guante blanco. A lo sumo te va a mirar mal la próxima vez que pases. Hacelo y te lo sacás de encima. Listo, una cosa más para tachar en tu lista: robar un alfajor de un kiosko. Ya lo probaste mil veces, es tu preferido. Lo compraste, la primera vez con la plata que te dio tu mamá para la escuela, fue una de tus primeras elecciones en la vida, entre tantos dulces, lo elegiste como tu golosina favorita.

 

Dale, ayer te quedaste rato largo mirándolo mientras comprabas los puchos. Cuando acompañabas a alguien que entraba a un kiosko y preguntaba si vos querías algo, qué es lo único que decías y siempre querías. Ayer querías, no me digas que no ¿qué te frenó, las personas que justo habían entrado al kiosko? Hoy no hay nadie. Tranquilo, ambos conocen la rutina, le pedís los puchos, él se estira a buscarlos mientras vos extendés la mano con el billete, hacen el intercambio, y el se gira para tomar su celular y seguir haciendo lo que carajos haga con ese aparato de mierda, sin siquiera ofrecerte el peso de vuelta porque quedó claro, de una forma implícita, que no se lo aceptarías.

 

¿Cuántas veces lo aceptaste como pago en vez de dinero ante favores que amigos y conocidos quisieron retribuirte?

 

Hoy es el día. Ayer no fue suficiente quererlo, lo tenés que desear, está bien, lo entiendo. Conocés su sabor, pero no conocés el que tiene robado, después de una dosis de adrenalina. Ya te tiembla la mano, pero tranquilo, es buena señal, el nervio nunca te puede faltar, es el síntoma que estás vivo querido. Nunca te llamó la atención que estuviese prohibido, o castigado, solamente el por qué ¿no crees que puede tener algo que ver con tu libre albedrío, que sea más rico apropiarse de lo que uno quiere sin restricciones?

 

Pensá en las veces que te lo regalaron para decirte “te amo” de otro modo.

 

¡AGARRALO, NO DEJES QUE AQUELLO QUE TANTO TE DA PLACER SE VUELVA INDIFERENTE A TUS PUPILAS GUSTATIVAS ANTES DE MATARTE. REVIVILO!

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s