amicĭtas, por amicitĭa, de amicus, amigo

Y si mañana la muerte llamara a mi puerta,

Dándome la mala nueva,

Que ya no estás;

Que ya no habrán más charlas filosóficas con aroma a whiskey y humo;

Que ya no habrán chistes políticamente incorrectos;

Que no habrá una voz de la razón para ayudar a domar mi Imaginación;

Que ya no habrán abrazos incómodos porque no alcanzan;

Que ya no habrán tentaciones por el «mal» camino;

Que ya no habrán risas desubicadas en donde sea que nos encontremos;

Que ya no habrán delirios de superman y vos acompañando, a veces villano, a veces héroe a mi lado;

Que de ahora en adelante solo habrá pasado falible y futuro incierto,

Que estoy un poquito más solo frente a la vastedad;

Que la conexión se perdió, y no hay posibilidad de recargar la página,

Porque nuestra amistad la escribimos en papel,

Y tu hoja fue arrancada de mi vida.

Pero donde la vida está, la muerte no, y aun te leo amigo mío,

Y aún así partieras, no me lamentaré, ¿podría hacerte volver? Yo voy a ti, pero tu no volverás a mí.

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