El espejo

“Circunstancia difícil,
cuando tu propio reflejo no es como tú te ves
sino cómo te ven los demás”
—la encontré entre mis escritos,
no sé si es mía o se la robé a alguien, ¿importa?

 

Me vi en el espejo de la cocina-living-comedor,
el cual ocupaba gran parte de una de las paredes,
provocando la ilusión de que habían dos cocinas-living-comedor;
siempre con dos escenas,
lo que pasaba de un lado,
y del otro, el reflejo.
Si habían dos personas,
en realidad habían cuatro.
Parado al lado de la ventana,
la luz del sol que entraba
iluminaba un solo perfil de mi rostro
dejando al otro en las sombras.
Reí por la clara línea que atravesaba
mi frente, nariz y boca.
Entonces fue cuando noté algo monstruoso,
mis risa estaba dividida;
del lado izquierdo esta terminaba en punta,
mientras que del lado derecho era más bien redondeada;
los ojos brillaban con diferente intensidad,
el lado siniestro era apenas un destello en la oscuridad,
como una estrella lejana en el cielo,
mientras que el diestro
absorbía la luz solar para aumentar su fulgor.
Me moví para asegurarme
que lo que tenía enfrente seguía siendo un reflejo,
por un instante temí que no era yo
quien iniciaba el movimiento,
sino el otro,
y yo lo imitaba.

 

 

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