Altamar

Se habían alejado de la costa,
en un bote
que la pareja de tripulantes
bautizó: “Última vez”.

Para cuando la orilla
de la vista se escapaba,
vientos de sábanas manchadas
en una habitación de hotel,
a los ahora náufragos azotaba.

Él olvidó el origen ancestral
que comparte toda mujer:
mitad ninfa y sirena a la vez.

Ella entonces comenzó a entonar
el canto reservado para el acto sexual;
hacia sus manos lo arrastró
y en un orgasmo, finalmente lo ahogó.

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