Te cogito ergo sum

Me impuse el deber personal de pensarte incesantemente,
porque en estos casos el olvido
sólo puede ser transitorio
y redescubrir el tormento de mi obsesión,
sería insoportable…
Ahora ruego por una tregua a mi mente.
Estoy seguro que algo más me obsesionaba,
pero desde que te conocí ya no recuerdo.
Henchido el pecho, con el corazón agitado
te pienso, te pienso, te pienso, te pienso, te pienso,
duermo y te sueño,
como y te pienso,
trabajo y te pienso,
camino y te pienso,
pienso y te pienso,
no pienso y no existo.
Una vez escuché en una canción
que son estos momentos en los cuales uno aprende
a vivir, a dar y recibir, a amar.

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