Milagros termodinámicos

Somos accidentes astronómicamente improbables,
como un metal base que se convierte espontáneamente en oro o plata.
Como mil millones de células compitiendo por un solo huevo,
multiplicado por innumerables generaciones de antepasados.
Contra esas probabilidades,
se reunieron;
en cada hijo e hija de la providencia,
fuiste tú, sólo tú, y yo, sólo yo
los que emergimos del Caos de la improbabilidad,
convirtiendo el plomo en oro.
El milagro termodinámico,
la inverosimilitud.

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