Beat

El corazón no puede elegir no ser corazón,
y late con violencia, desesperado
para intentar safarse de las cadenas que lo someten al centro del cuerpo.
Se pregunta,
¿Por qué no puedo ser manos y así acariciar al desconsolado?
¿Por qué he de vivir en las tinieblas, donde nadie me ve y menos aun me toca?
Exhausto, ya en calma,
con humildad acepta el lugar en que la Inteligencia lo ha puesto,
dejándose oír,
en armonía con la Vida,
latir.

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