Cuidado con lo que deseas, se puede volver realidad

Quería poder leerse desde otra perspectiva. En su blog, había puesto todo cuanto era, o más bien, todo cuanto se sabía de sí mismo porque todavía continuaba aprendiendo; no había tergiversado nada, aunque si había pecado de intentar embellecer las cosas para hacer más entretenida la lectura y, llamar un poco la atención. Sin embargo, no sabía si realmente lo lograba. Por eso quería poder leerse de manera distinta, desde otra perspectiva.
Las mujeres habían sido una forma de acercarse a ese deseo. A través de su mirada, una vez que se veía atraído, su eje se movía para ya no volver nunca más a su lugar de origen. Consiguiendo leerse, a veces, hasta de cabeza. No obstante no se contentaba, a penas se calmaba. Él sabía que eso no era más que un sustituto para su verdadero deseo de ausentarse de sí mismo. No era realmente un otro, sino él, desde la mirada de un otro. El quería ser otro y conocer a ese que dejaba de ser. No se dio cuenta que si él se iba de sí, dejaría solo una carcasa, vacía, y que a menos que otro la usurpara con su recuerdo, estaría inmóvil. Lo trágico es que seguiría sin poder leerse.
Pero lo que el Hombre pide, la Providencia se lo da. Un día, un situación absurda le dio en la cabeza, dejándolo inconsciente. Volvió en sí, o más bien, simplemente volvió, porque se había olvidado de quién era. Miren si la ironía es grande o la Vida es chica, que cuando se leyó, no se reconoció.

Un comentario

  1. Pingback: Hipergrafía* – FILOPOESIA

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