El cuento del Ego

—¿Quién eres?
—Me llamo M…
—No pregunté cómo te llamas sino quién eres, podrías llamarte Micaela, Carolina o Andrés, no importa en verdad, podría ponerte un apodo, pero ¿eso contestaría a la pregunta?
—Em… está bien, soy hijo de…
—Tampoco pregunté tu parentesco con otros ni las circunstancias fortuitas de tales relaciones, podrías haber sido hermano de aquel, sobrino de aquella, ahijado de este…
—De acuerdo, de acuerdo… nací y crecí en…
—No me interesa de dónde eres o tu pasado…
—¿Si te digo lo que estudié y de qué trabajo?
—No lo sé, dime tú, ¿eso es quién eres?
—Supongo… en parte. Me gusta…
—¿Acaso lo que te gusta es lo que eres? Si a dos personas le gustan lo mismo, siguen siendo personas distintas, ¿no?
—Ah, ya entiendo, ¿este es uno de esos juegos que te saca de quicios como “el cuento de la buena pipa”, donde ninguna respuesta es correcta, y la pregunta se repite constantemente hasta el hartazgo? Si no soy mi nombre, mis relaciones y sus circunstancias, mi pasado y mis gustos, los libros que leí, ¿quién soy?
—Al menos ahora entiendes el sentido de la pregunta. Nadie puede contestar eso salvo tú; solo puedo decirte que cuando te defines te limitas.
—¡Pero por qué no te vas a la mierda, forro! ¿A quién te comiste, a Buda? Y vos, ¿quién sos? Yo te voy a decir quién sos, un gil. Pero quedate tranquilo, porque la gilada no tiene límites.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s