Luperca

La vestal fue violada por la fuerza y
dio a luz gemelos.
Declaró a Marte como su padre […]”
TITO LIVIO: Ab vrbe condita, Libros I a X

 

Quebré con la estricta jerarquía social de mi familia y de la sociedad; el éxito reproductivo no era de interés para mí. No es que no pueda cambiar mi vida, puedo ser lo que la sociedad quiere que sea, justo como cualquier otro lo haría. Pero los ojos siempre sobre uno, teniendo que sacudir el frío de las miradas, pretendiendo que no molesta, implotando por dentro… La mayoría de las veces los escucho, siempre los mismos clichés; pero otras tantas veces no distingo de los gruñidos. Me fui al monte hastiada de la llanura. Nací para andar sola.

Los hombres van y vienen por estos lugares. Son todos iguales para mí. Jamás miro sus caras, tampoco sé sus nombres, no pienso en ellos siquiera como humanos. Mis ojos están siempre en las colinas. Una vieja canción siempre ayuda cuando la lluvia duele. Antes de que llegue la mañana, las historias ya han sido escritas para ser contadas. ¡Vivo entre las criaturas de la noche!

Cierta día, viviendo en el bosque de mi sueño, sedienta, atraída por un llanto, me acerqué las orillas del río. Dos niños de aventajada robustez y hermosura, habían sido arrojados al agua, pero como el Tiber había desbordado sus orillas, las franjas de agua estancada impidieron que se aproximaran al curso principal. Tampoco esta agua estancada fue suficiente para ahogarlos. El lugar era un páramo salvaje y la cuna flotante, en la que los niños habían sido abandonados, encalló en tierra firme por las aguas que se retiraban.

Un instinto animal me hizo darles de chupar de mi mama y fui tan amable con ellos como nunca nadie lo fue conmigo. Pobres criaturas, eran sólo corazones que necesitaban ser rescatados, esperando la dulce caridad del amor. En ese momento yo no sabía hacia dónde me dirigía, pero estaba segura de dónde había estado, y por Júpiter que sé lo que significa caminar sola, valerme por mi misma. Sigo el único camino que he conocido. ¿Reconoceré lo que estoy buscando cuando lo encuentre? Oh, dioses, ruego porque me den fuerza para seguir. Ustedes ayudan a olvidar mi rol en la cadena.

Les di cobijo a ambos por igual, protegiéndolos de las inclemencias del lugar. ¡Intentar solamente enfrentarme, y tratad de robar mis cachorros! Los dientes les mostraré y no dudaré de hacer uso de su filo. Al verlos, no podía dejar de pensar quién pudo abandonarlos, tan indefensos, muchos menos podía entender el por qué.

Y llegó el día. Comprendí la realidad, y me dije a mí misma que era para el bien de los pequeños. Un destino de grandeza les aguardaba, por lo menos, así lo había presagiado el pájaro carpintero. Mi orgullo tragué, y así como los encontré los entregué.

¿Puedes creerlo, Larentia? — dijo Fáustulo —Los encontré en una guarida del Monte Palatino, una loba estaba lamiendo a los niños y amamantándolos.

Esa noche, a pesar de que no era luna llena se escuchó un aullido, un llanto de tristeza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s