Mandala

Con los pies en la cama…
Compré croissants en el primer sueño,
luego le siguió otro sueño
y otro, más o menos iguales pero más profundos.
En el cuarto, el camino onírico se bifurcó; un sueño par,
y a su lado otro impar, la mitad del recorrido.
Los sueños superiores repitieron la secuencia, uno,
y luego los dos últimos,
también dobles
seguidos por el noveno y último.

Habiéndome desplazado como una ficha en un tablero, de casilla en casilla, saltando de sueño en sueño, empujando mi alma, vigilando de no caer en el Infierno ni tampoco de pararme en las fronteras del sueño y la realidad, desperté en el Cielo de tus ojos.

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