Reflexión acerca de los DDHH a través de la poesía de Blake y la narrativa de Stevenson

Derechos Humanos, siempre celebrados, pero igualmente ignorados. El orden social es un resultado no premeditado, pero tampoco natural, de las relaciones de poder; la Ley no acaba con ellas, solo las sosega, las limita. Ni Dios ni el Sujeto han muerto, solo han sido mutilados. El sujeto moralizado e instruido respeta y sirve en un mundo cuyos beneficios no son para él. En este ambiguo orden social, es cómplice de monstruosidades triviales cometidas día tras día, naturalizando la dominación estatal o la democracia.

Ante la imposibilidad de sumar con el voto en una instancia de resolución real y, en ese
sentido, de poner la identidad en juego con otras, la subjetividad sufre de un desdoblamiento, del cual emergen dos lógicas al mismo tiempo, disimiles entre sí. Por un lado, un sujeto como el Dr. Jeckyll, moralmente incorruptible, sometido a la Ley y comprometido con sus deberes, y por el otro, un Mr. Hyde, desencantado por el orden
social y hastiado del yugo.

Este último, alter ego grotesco y escalofriante a la simple vista de hombres y mujeres, es
perseguido a cada momento por la sociedad; discriminado y horrorizado, por cuestionar el orden imperante, por querer invertir lo correcto y lo nocivo. Pero Mr. Hyde es inherente al Yo del doctor Jekyll, como lo político lo es al hombre; no se puede eliminar uno sin dar final al otro.

Hasta la naturaleza misma, supuesta dadora de los derechos, suele también oponerse al
crecimiento de la población en determinados países o en ciertas razas, y esto por
condiciones climáticas desfavorables, así como escasa fertilidad del suelo. Obra sin
contemplaciones; no anula la reproducción, pero sí se opone a la conservación de la vida al someterla a rigurosas pruebas y privaciones; que todo el que no es fuerte, vuelve al seno de lo desconocido. El que sobrevive a pesar de los rigores de la lucha por la existencia, es apto para seguir.

El hombre fuera de la sociedad es una bestia Y un dios, pero en sociedad, es el lobo del
hombre. Todos humanos, pero cuando entran en juego variables como la cultura y los
gobiernos, ahí algunos son bueyes y otros leones.

Un comentario

  1. pippobunorrotri · marzo 25, 2018

    INTERESANTE

    Le gusta a 1 persona

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