F.A. (Filósofos Anónimos)

 

Reality is for those who can’t handle drugs”
—Tom Waits

 

 

En algún oráculo de la ciudad, a esa hora en que es muy temprano o muy tarde para hacer cualquier cosa.

 

—Buenas tardes, mi nombre es Tonpla, y soy alegórico.

—¡Bienvenido Tonpla! —en coro.

Tengo 27 años, soy Doctor en Filosofía Antigua, estoy en una relación poligámica pero vivo solo, con mi perro Sócrates, un Border Collie. Soy alegórico desde los 17, así que ya llevo diez años de adicción a la figura literaria. Todo los días, al menos una vez, consumo un sentido simbólico. Suelo aspirar las líneas de textos en las hojas de los libros, o de una pantalla luminosa como el fuego de un encendedor. Comencé cuando todavía estaba en la secundaria, los chicos cool lo hacían, aparte quería conocerme a mi mismo. Como muchos, empecé por los diálogos. La primera vez fue en clase de Filosofía, el polvo blanco de la tiza, flotando por el aire a medida que la profesora dibujaba líneas en el pizarrón, iba dejando leer en imprenta mayúscula “ALEGORÍA DE LA CAVERNA”. El efecto fue casi instantáneo, se produjo el subidón tan característico del Conocimiento ingresando en las venas, seguido del éxtasis que produce el asombro derivado de la mirada contemplativa ante el Ser. Fue una experiencia religiosa-racionalista-emocional-fantástica-absurda, como un espejo enfrente de otro que se reflejan hasta el infinito. Me había pegado y duro, lo inefable se había vuelto efable, llevándome al paroxismo. Una proyección de mi mismo, separada, observaba la clase extrañado. Volteó y me miró en los ojos, “yo soy él” pensé, y él con su mirada pensó lo inverso: yo soy él. Salió corriendo atravesando puerta y paredes, como un fantasma. Quedé preguntándome si tengo un cuerpo, o si soy un cuerpo. La realidad no volvió a ser lo que era. No porque descubriera que hace más de 2.500 años que seguimos en una caverna, o porque creí ver el sol y resultó ser no más que una lámpara incandescente, un escenario dentro de otro escenario más grande, una sombra más en la pared; sino porque no existe un afuera de la caverna.

—Gracias por tu testimonio Tonpla, es suficiente por el momento, podés tomar asiento ¿quién quiere seguir?

—Hola, soy Tescardes y soy solipsista…

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