Dos poemas de Charles Bukowski

 

Disclaimer de la traducción:
La misma no respeta “,” ni líneas de versos; también se toma muchas libertades; sea, obviar alguna palabra o interjección que se cree innecesaria para la interpretación, así como agregar palabras que la faciliten. Recuerde, traduttore traditore.
Al final de cada una, comparto el link con el poema en el idioma original en que fuera escrito. Queda usted debidamente informado.

 

 

A veces es más fácil matar a alguien más

 

Nunca fui un muy buen suicida,
lo he intentado alguna que otra vez
pero siempre algo parecía salir mal.
En el tiempo que estuve viviendo en Kingsley Drive y trabajando
para el correo,
decidí darle otra chance:
Me proveí de unas cervezas y luego preparé el lugar.
Estaba viviendo en el 3er piso de una casa departamento.
Era un grato atardecer soleado
y como era un viejo suicida experimentado, sabía qué hacer:
Cubrí las aberturas alrededor de la puerta, apreté diarios debajo de esta,
cerré todas las ventanas,
prendí el horno y todas las hornallas de la cocina,
también encendí el calentador a gas.
Encontré la última cerveza en la heladera, me fui a la cama,
me senté contra la almohada y me concentré en la cerveza,
la terminé, y entonces me estiré,
acostado boca arriba, cerré mis ojos.
El siseo del gas no era desagradable;
esperando ahí, no tuve arrepentimiento de irme,
aunque sí consideré que la muerte podría ser peor que la vida,
fuera de eso no había mucho pensamiento;
siendo el principal:
esto es muy extraño, no hay miedo.

Escuché el siseo y de pronto pasé hacia otra dimensión:
todavía podía escuchar el siseo pero todo lo que soy,
mayormente dentro de mi cabeza, mi cerebro, mi cráneo, lo que sea,
era de esta negrura constante; una no muy amenazante negrura…
entonces eso se fue
y no había nada;
no tengo idea cuánto duró
pero
de repente, me doblé y senté en la cama:
una banda de metal estaba pegada alrededor de mi cabeza
justo arriba de los ojos;
el anillo de metal corría alrededor de mi cabeza
exprimiendo
exprimiendo
duro.
Me extendí para intentar sacar el anillo,
entonces me empecé a reír.
Me levanté, todavía riendo.
Abrí las ventanas
dejé de reír
apagué las hornallas
el horno
todo, y me senté al borde de la cama,
tenía el peor dolor de cabeza de mi vida.
Y de un momento a otro,
se fue
solo una leve pulsación en la sien.

Me levanté y pensé,
tal vez ahora tenga un daño cerebral,
bueno, está bien.

Se me antojó más cerveza.
Estando vestido, lo único que tuve que hacer
fue ponerme los zapatos
cosa que hice, quite la cinta y los diarios de abajo de la puerta,
caminé afuera por la calle a la tienda de licores…

Cuando volví y estaba metiendo mi llave en la puerta,
la señora mayor de enfrente abrió su puerta y preguntó
“¿Huele el gas?”

“¿Gas?” No, no huelo nada.

Entré y abrí la cerveza,
me senté en el sillón y dejé que el viejo y buen elixir
se delizara por mi garganta, entonces noté
un viejo cigarro en el cenicero,
lo metí en mi boca, agarré el encendedor y lo prendí.

Hubo un gran explosión, hizo un pequeño BANG! y
hubo una llama circular sobre mi rostro, bastante caliente,
un círculo de rojo vigoroso
casi del tamaño del globo de un niño,
luego se desvaneció.

Sentí el olor a pelo quemado y mi cabeza
estaba indecentemente caliente, tomé una lata de cerveza
y fui al baño y me miré en el espejo:
mis párpados habían sido quemados casi
completamente
unos pocos cabellos permanecían.
No tenía pestañas en absoluto
y mi nariz no era más roja que púrpura
y una hebra de cabello quemado retorcido
desde mi cabeza estaba colgando en mi
cara

y luego comencé a reír
de nuevo

 

sometimes it’s easier to kill somebody else (English)

 

***

El niño suicida

 

Fui al peor de los bares
esperando ser
asesinado.
pero todo lo que pude hacer fue
emborracharme
de nuevo.
peor, terminé por caerles bien
a los clientes del bar.
allí estaba tratando de ser
empujado al abismo
y terminé con
bebidas gratis
mientras que en otro lado
algún pobre
hijo de puta estaba en la cama de un hospital,
con tubos sobresaliendo por todas partes
luchando como loco
por vivir.
nadie me ayudaría a
morir y
las bebidas seguían
viniendo,
como el día siguiente
esperándome
con sus abrazaderas de acero,
su apestoso anonimato,
su incongruente actitud.
la muerte no siempre
viene corriendo
cuando se la llama
ni siquiera si la llamas
desde un brillante castillo
o de un yate
o desde el mejor bar en la tierra (o el peor).
tal impertinencia
solo hace a los dioses
vacilar y retrasar.
pregúntame: tengo
72.

 

the suicide kid(English)

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