Bancarse el silencio

 

¿Cómo es tu Ig?”
—“No tengo, prefiero la cocaína”

 

No es tan grave,
así sean unos minutos, una hora;
en serio, no pasa nada si te quedás en silencio
porque no tenés nada que decir
o porque tenés que pensar en lo que se dijo,
no hace falta sacar el teléfono y ponerse a scrollear.
Cuando tomo cocaína al menos tengo la decencia de hacerlo en el baño,
pero ustedes, adictos al smarfono,
lo hacen en cualquier lugar,
en frente de niños, no les importa nada.
El mandibuleo se soluciona fácil con un chicle,
pero a ustedes se les nota cuando no tienen el teléfono en sus manos,
sienten que los bolsillos les vibran,
sus ojos suben y bajan solos,
los pulgares arrastran el aire
hasta que finalmente ven la notificación tan anhelada,
entonces su temblequeo se calma,
aunque solo por unos pocos minutos.

 

***

 


“Dios habla en el silencio”

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