Muela del juicio

 

Tantas vasos vacíos,
tantas colillas en el cenicero,
tantas sesiones de terapia,
tantas noches de desvelo,
tantas charlas con amigos y desconocidos,
tantos libros leídos
para darme cuenta en el dentista de mi problema.
El profesional después de taladrar mi boca con el torno más grande
y viendo que no me inmutaba,
me preguntó si me dolía, y ante la negativa respuesta, inquirió
“¿Tenés un umbral de dolor muy alto?”
Pensé para mis adentros,
y me di cuenta que ese era mi problema
y mi virtud.
El umbral de dolor que poseo tanto físico como emocional
es inmenso;
Y por la ley de esfuerzo invertido
también lo es el de placer.
Le contesté todavía con las manos dentro de mi boca con un “ají parege”.

***


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s