Conocí a un mentiroso

“Se reconoce al león por sus garras.
La verdad es un león, no lo defiendas,
déjalo libre y que se defienda solo”

He conocido a muchos mentirosos (y mentirosas),
siempre es el mismo personaje
no importa la persona que lo interprete.

Recuerdo a uno,
de mi misma edad sino me engaña la memoria,
de buen pasar económico (trabajaba con el padre en la empresa familiar);
era ese tipo de personas que no conocen la expresión: “no llego a fin de mes”,
un día podía levantarse emperrado en comprarse una moto de un palo
y se la compraba.
O al menos, eso me quería hacer creer,
así que por las dudas le hice que me pagara las birras,
no quería que se ofendiera.
Me contó que una vez mandó a matar a un hombre, o asustar
palabras más, palabras menos,
me dijo que fue a la villa y le pagó a unos tipos
para que amedrentaran a un infeliz que no recuerdo bien
cuál era la historia que tenían entre sí.
El relato ni siquiera tenía gracia, hay mentiras que valen la pena contar/escuchar,
esta no era el caso.

Cuando terminó su historia, me pedí otra birra y le conté la mía:
“Era de noche, estaba con mi novia de ese momento,
se había cortado la luz pero solo en nuestra casa,
el resto del barrio estaba iluminado.
Cuando salí a ver qué pasaba,
dos personas emergieron de su escondite en el patio
y con amenazas de falsas armas, nos metieron a la casa a oscuras.
Nos separaron y exigieron plata.
Después de darles el dinero que tenía se volvieron más violentos,
la tensión aumentó,
hasta que mi novia en un momento de descuido por parte de los asaltantes,
tomó un cuchillo de la bacha de la cocina y puso a uno contra la pared,
apoyándole el filo en la panza.
De pronto el otro se abalanzó sobre ella
y empezó un forcejeo y griterío en la oscuridad
ante mi estado catatónico.
Hasta que el grito “¡AYUDAME!”,
me trajo de vuelta (o más bien despertó algo en mi, como un animal que tomó posesión)
y me arrojé a la negrura sin estar seguro
de a quién estaba agarrando,
si había realmente armas
y si mi novia todavía tenía el cuchillo o se lo habían arrebatado.
En un segundo pueden suceder tantas cosas,
pero nos volveríamos locos
si estuviéramos todo el tiempo viendo cuánto sucede;
“sospecha de cada momento, porque es un ladrón;
alejándose de puntillas, se lleva más de lo que trae”.
De un momento a otro se abrió la puerta,
uno de los asaltantes salió corriendo
dejando entrar la luz de la calle
lo que me permitió ver mejor a mi presa
a la cual me aferré con uñas y dientes.
Nos estuvimos revolcando de lo lindo por el patio
mientras mi novia iba y venía corriendo
con el cuchillo todavía en las manos
pidiendo auxilio a los gritos.
Me acuerdo que para intentar zafarse,
el chorro me agarraba de las bolas y me tiraba del pelo
mientras gritaba al otro que ya lo había dejado solo, “¡TIRALES, TIRALES!”,
nunca hubo armas, solo mentira, acting.
Finalmente, logré inmovilizar al hijo de puta con una llave al cuello
dejando al descubierto su espalda.
Como dije, en un segundo pueden pasar miles de millones de cosas:
Le grité a mi novia: —”¡CLAVALO! ¡MATALO!”
—”¡NO ME MATEN POR FAVOR!” —dejó escapar en un llanto.
Mi novia me miró sorprendida (como si no hubiese sido ella la que tomó el cuchillo en un primer momento): —”¡NO PUEDO!”
—”¡DAME EL CUCHILLO ENTONCES!”
Y cuando me lo quiso dar se me escapó el infeliz.
Lo corrí un poco pero finalmente lo dejé ir.
Todavía seguía ocurriendo ese eterno segundo que había comenzado
ante mi intención de matar a otro ser humano,
por suerte se terminó y volví a mi,
aunque ya no era el mismo.”

El otro escuchaba mi historia,
sin poder empatizar conmigo,
desenmascarado, desnudado de su mentira
mostrando toda su humanidad;
no tenía ni puta idea qué es estar al borde de matar,
de romper tu alma en pedazos y volverte realmente Malo.
Reconozco a un mentiroso cuando lo escucho,
a veces incluso con solo verlo pararse,
o según cómo aprieta la mano en un saludo,
o cómo ve a los ojos, si es que lo hace,
porque yo mismo soy un mentiroso.
Una vez leí en el estado de Whatsapp de un amigo:
“Quien no sabe mentir no conoce lo que es la verdad”
y mis ansias por enfrentarme
cara a cara con la Verdad
me llevaron a mentir.
Más pronto que tarde,
me di cuenta que el Amor es la Verdad, el Miedo la Mentira.
Lord Byron dijo,
“En esta vida lo único que se gana es el Amor, todo lo demás se puede robar”
¿Y qué es robar sino mentir?
La Mentira tiene gusto a poco, ¿cómo se disfruta un robo?
Este personaje, el mentiroso, el ladrón que conocí
soy yo.

*93, 93/93*


 

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